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UNA DUDA CRUEL ME AQUEJA

I
¿Cómo ser un oasis para vos?
¿Quién me da garantía de tu sed?
¿Qué concierto debiera obrar con Dios
para hacer que no escapes de mi red?
¿A qué precio podré vender mi alma
* con el fin de ser dueña de tu espalda?

II
¿Cómo hacer que tu cama sea un desierto,
y el amor de las otras, inclemente ?
¿Con qué fuerza te empujo hasta el abierto
manantial de mi piel incontinente?
¿Qué contrato suscribo con el Diablo?
¿Con qué ángel de negras alas, hablo…?

III
¿Cómo siembro con sal toda tu arena?
¿Cuáles coimas las nubes tomarán
de mis manos dictando cuarentena
en tus campos sin lluvias y sin pan?
¿Cómo hacerte avanzar hasta mi abismo
siendo apenas un pálido espejismo?

IV
¿Cómo vuelvo el rocío en dura roca
y el arroyo en un pozo de basura,
con la mala intención de que mi boca
sea tu única fuente de frescura?
¿Dónde encuentro a Moisés con el bastón
que deshizo el poder del Faraón?

V
¿Cómo seco las aguas de tus lagos
obligándote a ir por mis afluentes?
¿Cómo infecto las napas de tus pagos?
¿Cómo arruino el dulzor de tus vertientes?
¿Con qué ardid enveneno tus cisternas
para verte abrevar entre mis piernas?

VI
¿Cómo ser un oasis para vos?
¿Cón qué ángel de negras alas, hablo?

¿Qué contrato suscribo con el Diablo?
¿Qué concierto debiera obrar con Dios?

No concibo el extremo inalcanzable
que detenga a un amor inmensurable.