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MUERTES VIRTUALES

I
El mundo cambia- ya lo dijo Jobs…-
y en él, nosotros, sus frágiles actores,
sobre un teatro vestido de colores,
con sus libretos versátiles y esnobs.

Cambian los modos de hacer literatura,
de conocernos y de comunicarnos,
de complacernos y de necesitarnos,
y hasta de vernos, rayando la locura.

Un monitor se vuelve un paraíso
cuando la suerte se echó de nuestro lado,
pero si el nombre dilecto está apagado,
es un infierno lo que era un paraíso…

Y es que en el mundo virtual, ¿valdrá decir?
desconectarse equivale a morir.

II
Me excusarán por el brote de tristeza,
es una efímera lluvia de verano
y una alegórica forma del pisciano
para admitir que no es tanta su entereza.

Algunas veces me asalta la premura,
y pienso al fin eyectarme de esta nave
de cuadratura glacial…, pero ella sabe
cuánta merced me prodiga su chatura.

Porque si accedo a ese afán por desertar,
no habrá mañana algún verso que te evoque,
ni una caricia insurrecta que te toque,
cruzando el puente ¨imposible¨ de cruzar;

y no habrá un bronce en memoria de este amor,
y no habrá un nombre sobre un mármol,
ni una flor…