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PLACERES INTANGIBLES

¿Qué maldición separa a los amantes
que no se han olvidado?
Joaquín Sabina


I
Hay ausencias que guardan el prodigio
de llenar los espacios más inmensos,
sospechando que no tendrán litigio,
al meterse en los huecos indefensos,
imitando el gracejo singular
de la luz en el cielo al aclarar.

II
Y allá van… por el cuerpo y por el alma
desplazándose a antojo y suavemente,
con descaro total y con la calma
del que sabe que entra impunemente
porque siempre será tan bienvenido,
que jamás hallará un lugar prohibido.

III
Hay ausencias que no tienen vergüenza,
ni pudor, ni temor al desacato.
Que se instalan donde uno menos piensa
sin mediar el más mínimo recato,
ocupando la cama sin aviso
y olvidando pedirnos un permiso.

IV
Hay ausencias con forma de recuerdos,
y las otras, que son evocaciones
de un mañana sin firma y sin acuerdos,
bien provisto de un fajo de ilusiones
dibujadas (no siempre) en un papel
y enlazadas con un pobre cordel.

V
Hay ausencias que juegan a ser gotas
de rocío, de lluvia, de cristal,
y de pronto… se salen de sus cotas,
y se visten con traje de puñal,
y se clavan con fuerza de acicate,
esperando que un beso las rescate.

VI
Hay ausencias que son como el oxígeno
cuando el aire que falta nos desgrana.
O el remedio acertado, o el antígeno,
si un dolor ensañado nos aplana;
y nos dan esa cuota de alegría
necesaria para enfrentar el día.

VII
Hay ausencias con nombre y apellido
y con firma de autor impuesta al pie
en las hojas de un libro decidido
a espolear (para siempre) nuestra fe,
a brindar ese fuego que esperamos
y a dictarnos ¨el verso¨ que buscamos.


VIII
Hay ausencias que aún sin ser materia
nos agitan el pecho y nos abrasan
de la línea de la piel hasta la arteria,
y con brazos invisibles nos abrazan,
empujándonos en un perfecto vuelo
a tocar la misma lámina del cielo.

IX
Pongo a Dios, si existiera… por testigo,
de que es ¡pura verdad! lo que te digo.